¿Cómo es tu gato?
Es lógico que no todos los gatos estén sometidos al mismo riesgo de contraer una enfermedad. El estilo de vida es muy importante. Pero piensa sólo que con un sólo contacto de riesgo con restos contaminados puede suponerle la vida a tu gato.
El gato explorador entusiasta:
Vive en el exterior. En este caso el riesgo es muy elevado ya que entrará en contacto con la saliva de otros gatos con los que seguramente jugará y se peleará. Desgraciadamente no todos los gatos con los que entre en contacto tienen las mismas posibilidades de recibir cuidados veterinarios. Estos gatos son un riesgo en la transmisión de enfermedades.
El gato sociable con otros animales:
Salidas frecuentes al exterior. Son aquellos gatos que hacen salidas menos algo frecuentes y de distancias no muy largas. Su riesgo es inferior ya que seguramente entre en contacto con gatos del vecindario que suelen estar atendidos regularmente por el veterinario. Sin embargo, no confíes en este hecho, desafortunadamente sólo un 30% de los gatos están protegidos regularmente por la vacunación. La prevención de tu gato le permitirá tener un escudo protectivo durante sus escapadas.
El gato compañero de otros animales:
Vive en casa pero con más animales. Todos los especialistas coinciden al afirmar que cuantos más gatos convivan dentro de casa, el riesgo es peor. Hay animales aparentemente sanos que sin embargo tienen una infección, estos gatos eliminarán los gérmenes que otros gatos con los que conviven recogerán durante sus juegos. Si tu gato convive con un perro el riesgo de contraer enfermedades se incrementa, los perros pueden transportar gérmenes al interior de casa, no sólo en restos de suciedad, además, hay gérmenes como el calicivirus que se adapta al perro sin afectarle aparentemente; sin embargo, cuando este perro contacte con tu gato, le podrá transmitir esta enfermedad y otras.
El gato puramente casero:
Vive solo sin más animales domésticos y nunca sale al exterior. En este caso, puede que tu gato haya heredado alguna enfermedad de los progenitores o padres o que se haya infectado de pequeño, y no es necesario que manifieste la enfermedad, con el tiempo la podrá manifestar. La vacunación puede prolongar su vida aunque ya esté infectado. O incluso hay enfermedades que las propias personas podemos transmitirle.






