¿Cómo puedo saber si mi gato está infectado?
Aunque parezca increíble, no siempre es posible saber si n animal está incubando una enfermedad. Son muchas las enfermedades que pueden afectar a un gato por lo que es ilógico iniciar multitud de pruebas si el animal está clínicamente sano, es decir, si no manifiesta síntomas. En cambio, si el animal manifiesta síntomas de enfermedad es conveniente llevarlo al veterinario. En la clínica el animal recibirá una exploración exhaustiva y se decidirá que pruebas desarrollar. Recuerda, los animales tienen distintas maneras de manifestar el dolor, su detección no es siempre fácil, sin embargo, un especialista veterinario te ayudará a su control.
¿Qué síntomas son los compatibles con una infección?
Los gatos son una especie con una gran personalidad y es una cualidad que resulta atractiva a miles de propietarios. Esto hace que cuando el animal se encuentra mal por algún motivo, tiende a aislarse. Puede ser una fobia a algún elemento recientemente introducido en casa, algún ruido molesto que le intimida, o puede ser algo más grave como una enfermedad en progreso. En otras ocasiones los síntomas son más evidentes y su ubicación suele estar relacionado con el tipo de enfermedad. Por ejemplo, los virus respiratorios suelen afectar las vías altas, por lo que desarrollarán mucosidad, lagrimeo, y a veces afectan a la boca provocando úlceras, si la enfermedad progresa el animal tendrá dificultad respiratoria y pneumonía. La falta de olfato en el gato reduce su apetito, los gatos necesitan del olfato para poder comer. Otros agentes producen tumoraciones locales, o cojeras repentinas. Hay otros procesos más generalizados como la inducción de inmunodepresión, o lo que es lo mismo, una bajada de defensas muy fuerte que somete al animal que pueda adquirir otras enfermedades. En cualquier caso, una visita al veterinario servirá para salir de dudas. Eso sí, el tiempo es oro en estos casos, cuanto antes se identifique la causa, la esperanza de vida del animal será mucho mejor.
¿La vacunación es eficaz en un animal ya infectado?
La vacunación suele ser una medida preventiva. Si bien escierto que hay enfermedades con un curso infeccioso lento y que tienden a aislarse del sistema inmunitario o defensivo del animal. Estas enfermedades suelen ser crónicas, como la panleucopenia o la leucemia. Hay científicos que indican que la vacunación frente a estas enfermedades puede ayudar a mantener a la enfermedad en estado latente, ya que la vacuna estimulará al sistema de defensa del gato. Respecto a la vacunación frente a otras enfermedades en gatos enfermos, se aconseja seleccionar aquellas enfermedades de verdadero interés para cada animal y se recomienda su vacunación siempre que el animal esté estable, para lo que se deben emplear vacunas muy seguras y/o muertas. De este modo, un gato con VIF, o vulgarmente conocido como el "sida felino", deberá de ser protegido de focos infecciosos, y en caso de necesidad, se emplearán vacunas muertas.
¿Son sólo las enfermedades infecciosas peligrosas para el gato?
Las enfermedades infecciosas son importantes por la facilidad de su transmisión. Y el interés de la vacunación reside en que de una manera sencilla el gato queda protegido frente a importantes consecuencias. Sin embargo, los procesos infecciosos no son los únicos en afectar gravemente a los gatos. Por ejemplo, el sarro dental afecta a casi el 60% de los gatos adultos pudiendo dar serias complicaciones. O por ejemplo el asma felino o diferentes alergias de diferente etiología. El secreto es en anticiparse, o al menos, identificar las causas lo antes posible para poner una solución que mejore la calidad de vida de nuestro animal.






